Arequipa - La Ciudad Blanca

Arequipa es la segunda ciudad más grande de Perú. Se encuentra a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar y está enmarcada por tres enormes volcanes. Histórica y geográficamente, la ciudad constituye la conexión entre las altitudes extremas de los Andes del sur y la costa del Pacífico. Para la industria textil mundial, Arequipa ha sido desde el siglo XIX el centro de procesamiento de las fibras naturales más finas.

La herencia de piedra
Arequipa lleva el nombre de la Ciudad Blanca. Su centro histórico es hoy Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y fue construido casi en su totalidad con sillar. Esta roca volcánica blanca y porosa procede de las erupciones del volcán vecino Chachani. Debido a la constante actividad sísmica en la región, los constructores tuvieron que desarrollar una arquitectura masiva con muros gruesos y pesadas bóvedas de arco. Esta solidez de piedra sigue caracterizando la estructura de la ciudad hasta el día de hoy.

El camino de las Tierras Altas
La ciudad en sí no se encuentra en el hábitat natural de las vicuñas, sino que funciona como un punto de recolección central. A finales del siglo XIX, la construcción del ferrocarril del sur de Perú conectó el árido Altiplano con la ciudad y los puertos de exportación. Hasta el día de hoy, el vellón en bruto de las altitudes extremas viaja hacia las fábricas de Arequipa. Aquí, la naturaleza salvaje se encuentra con una estructura industrial arraigada.

Maestras clasificadoras
El valor de Arequipa para el procesamiento de fibra reside en una experiencia artesanal que, hasta el día de hoy, no puede ser reemplazada por máquinas. En los talleres de la ciudad trabajan las llamadas Maestras Clasificadoras. Estas mujeres dominan un oficio cuyo conocimiento se ha transmitido a menudo de generación en generación dentro de las familias. Bajo la luz natural del día de los Andes, clasifican el vellón crudo. Solo a través de su experiencia y su sentido del tacto, separan las fibras en cuestión de segundos según su finura exacta en micras y sus sutiles matices de color.

El clima ideal
La ubicación de Arequipa ofrece una ventaja climática decisiva para el procesamiento de la fibra. A 2.300 metros de altitud, prevalece un clima desértico extremadamente seco y constante, con más de 300 días de sol al año. Este clima es esencial para la fibra de vicuña cruda y sin tratar. La humedad extremadamente baja evita que el delicado vellón absorba humedad o pierda calidad antes del procesamiento. El entorno de la ciudad actúa como un refugio natural para la materia prima.